¿Se puede vender un piso con okupas?
Sí, es legal vender un piso con okupas, pero su valor disminuye y atrae a menos compradores. No obstante el interés por este tipo de viviendas ha crecido, al igual que también ha crecido el número de propietarios que prefieren vender para evitar complicaciones.
El valor y proceso de venta de una vivienda varían según si se vende tras un desahucio o si se vende con okupas. Venderla okupada reduce el precio hasta en un 60%, mientras que desalojarla implica costes y tiempo, pero permite venderla a su valor de mercado.
Es importante saber que vender un piso con okupas atrae a menos compradores, ya que muchos no quieren lidiar con un desalojo o necesitan mudarse pronto. Por eso, la venta suele tardar más que la de una vivienda desocupada.
Otro problema que enfrenta quien vende un piso con okupas es que no se puede hacer una tasación presencial, ya que los ocupantes suelen impedir el acceso al tasador. Por ello, será necesario utilizar plataformas de tasación online para valorar la propiedad.
Consejos para evitar okupas en tu vivienda
Los okupas suelen fijarse en viviendas que llevan mucho tiempo desocupadas y, a veces, se hacen pasar por interesados en alquilar o comprar. Aprovechan las visitas para evaluar si es fácil entrar, y si les conviene, ocupan el lugar y cambian las cerraduras, dejando al propietario sin acceso.
Los okupas tienden a elegir viviendas en zonas urbanas tranquilas o de reciente construcción, y muestran especial interés por segundas residencias, ya que suelen estar vacías. También prefieren inmuebles deshabitados porque las consecuencias legales son menores al no tratarse de una vivienda habitual
Ocupar una vivienda que no es habitual se considera usurpación, con posibles multas o penas de hasta dos años si hay violencia. En cambio, entrar en una residencia principal se considera allanamiento de morada y puede implicar penas de hasta cuatro años de cárcel y multas, según la gravedad del caso.
¿Cuánto tiempo puede estar un okupa en un piso?
En España, desalojar a un okupa ilegal suele tardar unos 20 meses, según el Consejo General del Poder Judicial. No obstante, si se detecta la ocupación de inmediato —por ejemplo, gracias a una alarma— la policía puede intervenir y expulsarlos en pocas horas.
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